Al fin y al cabo era domingo.
Recién estrenada la primavera, con olor a césped recién cortado.
En una España que despertaba poco a poco de una pesadilla gris e infame que duró cuarenta años de más.
En un país que abría los ojos al mundo que llevaba décadas viendo a través del cine, después del panegírico perceptivo del Noticiario Documental.
En una ciudad amable, que nunca dejó de ser ese poblachón manchego de puertas abiertas, por mucha Capital que fuera.
En un barrio casi a estrenar, lleno de niños y niñas que jugaban en la calle a casi cualquier cosa, bajo la mirada atenta de las vecinas que cuidaban con celo toda la camada, fuera suya o no, porque en el fondo era un poco de todas.
Después de varias falsas alarmas, te decidiste a llegar.
En domingo.
Desde ese momento supe que la vida me había regalado un domingo eterno.
Un domingo con olor a colonia y a bollos recién hechos.
Un domingo soleado siempre con tu risa contagiosa.
Un domingo de paseos llenos de descubrimientos.
Un domingo de aprendizaje continuo a través de tus ojos curiosos.
Un domingo de comida en familia, con aroma a plenitud.
Un domingo de lecturas compartidas y de lámparas encendidas hasta las tantas.
Un domingo de jugar a las adivinanzas con tus sueños y de ojos empañados al verlos cumplidos.
Porque contigo, hermana, siempre es domingo.
Porque es un día alegre cuando tú estás.
Porque la risa nos hace cómplices hasta la lágrima.
Porque todo pesa menos cuando tu brazo de titanio me sostiene.
Porque tiñes de colores la vida.
Porque arrancas sin miramientos las malas hierbas.
Porque maquillas con dulzura infinita la amargura.
Porque moldeas los reveses hasta que tienen forma de aciertos.
Porque llegaste en domingo, y ese día supe que todo era posible contigo.
Al fin y al cabo, era domingo ese dos de abril de 1978.
Mi regalo de cumpleaños adelantado no caduca, ni se gasta, ni se cambia por todo el oro del mundo.
Me regalaste una mirada nueva, un ejemplo continuo de empatía y solidaridad.
Me brindas la oportunidad de intentar ser mejor siempre, porque tú me observas.
Me das la serenidad que me falta.
Me enseñas cada día.
Me das el empuje que necesito para volver a intentarlo.
No te rindes, no desistes, nunca.
Aunque seas la pequeña, eres muy grande
No es necesario leer entre líneas para entender que te quiero a morir.
¡Feliz cumpleaños, hermana!
domingo, 1 de abril de 2018
Mi regalo de cumpleaños
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💖💖💖 Yo también te herpana!!!
ResponderEliminarPrecioso regalo, muchas felicidades a la cumpleañera! Besines a repartir
ResponderEliminarQue envidia no tener una hermana que escriba así de bonito...que sienta así de bonito...disfrutar mutuamente y felicidades a las dos!! Besos!!
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