sábado, 16 de junio de 2018

Maldita sea tu estampa

Maldita sea tu estampa.
Maldita sea tu alma.
Maldita sea tu forma de entender la vida.
Maldita sea tu forma de ascender sin mirar atrás.
Maldita sea tu escalera jalonada de víctimas.
Maldita sea tu manera de esquilmar ilusiones, dando una de cal y otra de arena.
Maldita sea tu hambre de triunfo, que se alimenta de la esperanza de quien te rodea.
Maldita sea cada una de tus huellas ensangrentadas, son mudos testigos de tu egoísmo.
Esas huellas señalan tu camino de bajada.
Porque bajarás.
Válgame Dios que bajarás.
Y encontrarás las miradas perdidas, huérfanas de ilusión que no te atreviste a enfrentar en su día.
Y buscarás ese amor perdido por tu ambición. Y no estará allí.
Y mirarás alrededor buscando una mano que te sostenga, esa misma que buscaron en tí mientras la tenías metida en el bolsillo.
Y no la encontrarás.
Y te verás ante el espejo, con la cara desnuda, sin afeites carísimos, sin blasones de marcas de moda, sólo tus ojos frente a tus ojos.
¿Serás capaz de sostener tu propia mirada?
¿O bajarás las pestañas para no ver tu propia oscuridad?
Porque le diste portazo a la luz.
Mandaste al infierno a quien te daba su cielo.
Desde tu indiferencia, desde el más absoluto desprecio por los sentimientos.
Porque ¿cómo vas a apreciar algo que te es ajeno?
En tu mundo, todo se compra y se vende.
Pero el amor, la generosidad, la bondad... no tienen precio.
Por fortuna estás cada vez más lejos.
Y no te echaremos de menos.
Y curaremos las heridas que infringió tu desdén hasta que sean polvo en el aire.
Pero, hasta entonces, maldita sea tu estampa, maldita sea.


viernes, 4 de mayo de 2018

No se trata de género, se trata de amor

No es amor cuando en la relación uno se cree mejor que otro:
- Por dinero
- Por estudios
- Por posición social
- Por tener mejor sueldo
- Por tener un físico diferente

No es amor cuando uno somete al otro:
- Imponiendo su criterio
- Imponiendo a sus amigos
- Priorizando sus gustos
- Menospreciando los gustos del otro
- Ridiculizando sus actos
- Ignorando sus aficiones

No es amor cuando
- No se dialoga entre iguales
- No se comparte la vida
- No se respeta la labor del otro
- Uno se cree en posesión de la verdad absoluta

No es amor cuando
- La propiedad se convierte en un arma
- La sumisión se vuelve costumbre
- Denigrar al otro es lo habitual
- Mantener las apariencias es lo que importa.

Amar es otra cosa.
Amar es todo lo contrario a lo que pone más arriba y muchas otras cosas.
Amar es mucho más sencillo y más complicado a la vez.
Amar es, por principio, no hacer a NADIE lo que no quieras para tí.
Amar es dejar ir a quien no te quiere.
Querer mucho no siempre es querer bien.
Amar es pensar en el otro antes que en tí y viceversa.
Amar es alegrarse de los éxitos del otro.
Amar es acompañar en el fracaso.
Amar es compartir los buenos y malos momentos.
Amar no siempre es correspondido.
Si no es amor, no merece tu esfuerzo.
No conviertas el amor que un día hubo en rencor, sólo te dañará a ti.

No se trata de hombres o mujeres, no se trata de género.

Se trata de amor y sé que seréis lo bastante hábiles para leer entre líneas.

Se os quiere.

sábado, 28 de abril de 2018

No es una manada, es una jauría humana

Son una panda de impostores.
Han adoptado un nombre que les agrupa y les da seguridad, pero es el nombre equivocado.
Para quienes, como yo, pertenecen a la familia scout, ver cómo se arrastra el nombre de "Manada" por el fango, atribuir a una "Manada" los delitos que ha cometido ese grupo de indeseables nos produce una mezcla de horror, estupor e indignación que raya en lo inaguantable.
Porque, para quienes no lo sepan, el concepto de "Manada" dentro de los scouts tiene un significado radicalmente opuesto a lo que "esos" le dan.
Una Manada es un grupo de niños y niñas (Lobatos y Lobatas) de entre 7 y 11 años, que aprenden a ser solidarios, honestos, respetuosos con el entorno y entre sí.
Se rigen por unas leyes sencillas extraídas del "Libro de las Tierras Vírgenes" de Rudyard Kipling, más conocido como "El Libro de la Selva".
Entre juegos didácticos, aprenden a reconocer sus errores y a aceptarlos delante de sí mismos y del Consejo de Roca y acatan las consecuencias de sus actos.
Su lema es "Haremos siempre lo mejor".
Mi pensamiento está con esos Akelas, Baloos, Bagheeras, esos responsables de las Manadas de Lobatos de todo el mundo, intentando explicar a sus integrantes que La Manada es otra cosa.
Que se rige por el honor y la honestidad.
Que respeta a todo el mundo.
Que lucha y se rebela contra la injusticia.
Que dice SIEMPRE la verdad, aunque le cueste.
Para muchos de vosotros quizá sea un problema menor, pero para mí, que he tenido la fortuna de poder trabajar con ellos y ellas, educando y jugando y que he aprendido más de ellos y ellas que al revés, siendo Bagheera en una Manada, es importante que se entienda que es otra cosa.
Que ese grupo de criminales condenados en primera instancia NO merecen ser llamados Manada.
Porque no lo son.
Son una jauría humana.
Son una enorme montaña de estiércol y testosterona.
Pero una Manada... Por ahí no.
Un saludo fraternal con la mano izquierda a mis hermanos scouts.

domingo, 1 de abril de 2018

Mi regalo de cumpleaños

Al fin y al cabo era domingo.
Recién estrenada la primavera, con olor a césped recién cortado.
En una España que despertaba poco a poco de una pesadilla gris e infame que duró cuarenta años de más.
En un país que abría los ojos al mundo que llevaba décadas viendo a través del cine, después del panegírico perceptivo del Noticiario Documental.
En una ciudad amable, que nunca dejó de ser ese poblachón manchego de puertas abiertas, por mucha Capital que fuera.
En un barrio casi a estrenar, lleno de niños y niñas que jugaban en la calle a casi cualquier cosa, bajo la mirada atenta de las vecinas que cuidaban con celo toda la camada, fuera suya o no, porque en el fondo era un poco de todas.
Después de varias falsas alarmas, te decidiste a llegar.
En domingo.
Desde ese momento supe que la vida me había regalado un domingo eterno.
Un domingo con olor a colonia y a bollos recién hechos.
Un domingo soleado siempre con tu risa contagiosa.
Un domingo de paseos llenos de descubrimientos.
Un domingo de aprendizaje continuo a través de tus ojos curiosos.
Un domingo de comida en familia, con aroma a plenitud.
Un domingo de lecturas compartidas y de lámparas encendidas hasta las tantas.
Un domingo de jugar a las adivinanzas con tus sueños y de ojos empañados al verlos cumplidos.
Porque contigo, hermana, siempre es domingo.
Porque es un día alegre cuando tú estás.
Porque la risa nos hace cómplices hasta la lágrima.
Porque todo pesa menos cuando tu brazo de titanio me sostiene.
Porque tiñes de colores la vida.
Porque arrancas sin miramientos las malas hierbas.
Porque maquillas con dulzura infinita la amargura.
Porque moldeas los reveses hasta que tienen forma de aciertos.
Porque llegaste en domingo, y ese día supe que todo era posible contigo.
Al fin y al cabo, era domingo ese dos de abril de 1978.
Mi regalo de cumpleaños adelantado no caduca, ni se gasta, ni se cambia por todo el oro del mundo.
Me regalaste una mirada nueva, un ejemplo continuo de empatía y solidaridad.
Me brindas la oportunidad de intentar ser mejor siempre, porque tú me observas.
Me das la serenidad que me falta.
Me enseñas cada día.
Me das el empuje que necesito para volver a intentarlo.
No te rindes, no desistes, nunca.
Aunque seas la pequeña, eres muy grande
No es necesario leer entre líneas para entender que te quiero a morir.
¡Feliz cumpleaños, hermana!

sábado, 17 de marzo de 2018

Desde que te has ido

"Desde que tú te has ido
Desde que te has marchado
Mis manos tienen frío
Por no tener tus manos"

Tus manos...
Esas manos grandes, poderosas, llenas de callos producto del trabajo de toda una vida, con sus cicatrices, con sus uñas perfectamente cortadas.
Esas manos rudas capaces de levantar con brío sacos y planchas de escayola.
Esas manos sabías que redondeaban con mimo las esquinas, llana en ristre.
Esas manos fuertes que abrían cualquier cosa.
Esas manos hábiles capaces de arreglar lo estropeado a la vez que nos hacías aprender con tu sempiterno "atiende"
Esas manos cómplices que rascaban la espalda como nadie.
Esas manos tiernas que acariciaban con una dulzura infinita el dorso de las mías.
Esas manos decididas que se movían siempre hacia el objetivo justo.
Esas manos que buscaban un sitio para cada cosa y colocaban cada cosa en su sitio.
Esas manos que escogían entre los objetos más insospechados el regalo sorpresa perfecto para cada uno de nosotros.
Esas manos...
Tus manos...
Mis manos tienen frío siempre desde que no estás.
Otras manos queridísimas me sostienen, me acarician, me miman... pero no son tus manos.
Siempre me he sentido segura yendo de tu mano.
Desde que tu te has ido, he sentido el vértigo de caminar sola, sin red, sin esas manos amadísimas que, con un gesto, calmaban todas mis inquietudes.
Desde que tú te has ido, he crecido de golpe, pero, en el fondo, sigo buscando tus manos para encontrar el camino.
¡Cuánto te echo de menos, papá!
¡Cuánto!
Feliz día.
Te quiero, papá.

martes, 6 de marzo de 2018

Un dia sin miedo

Quiero un dia sin miedo,
Sin miedo al "qué dirán"
Sin miedo a dar mi opinión y que se ofenda el mundo.
Sin miedo a vestir como quiera y que eso no signifique una invitación a cualquier cosa
Sin miedo a salir de noche porque los lobos acechan
Sin miedo a no ser madre porque me tachen de incompleta.
Sin miedo a no tener la casa limpia.
Sin miedo al sonido de unas llaves en la puerta que anuncian al monstruo.
Sin miedo a ser madre y que mi carrera profesional se trunque
Sin miedo a elegir la profesión que me guste más allá de las etiquetas.
Sin miedo a reir entre lágrimas.
Sin miedo a llorar entre risas.
Sin miedo a no estar perfecta siempre, a cualquier hora y en cualquier lugar.
Sin miedo a no estar a la altura que se supone que debo estar.
Sin miedo a dejar de lastrarme los pies para que nadie se sienta menor.
Sin miedo a que mi trabajo se lo atribuya otro por tener las gónadas distintas.
Sin miedo a que mi salario lo determine una x en el par 23
Sin miedo a techos de cristal y pozos de desesperación.
Sin miedo a tener que aguantar porque es lo que toca.
Sin miedo a  una educación igualitaria, sin supremacismos de nadie.
Sin miedo a ser una moneda de intercambio, un arma arrojadiza en medio de luchas de poder.
Sin miedo a tantas cosas...
Quiero que ese día llegue.
Quiero ese día para mí, para mis hermanas, para mis hijas, para mis sobrinas, para mis amigas, incluso para quienes no lo consideran necesario.
Quiero ese día para mi compañero de fatigas, para mis hijos, para mis sobrinos, para mis amigos, incluso para quienes creen que eso ya existe.
Y ese día está cerca, no es el 8 de marzo, porque para mí, mientras exista un sólo día con miedo, todos los días son 8 de marzo.
Las conclusiones son vuestras.
Sólo hay que leer entre líneas.
Se os quiere.