lunes, 20 de noviembre de 2017

#Yo si te creo

Yo si te creo.

Creo en tu esfuerzo por mantener la normalidad a la vista de tu entorno, saliendo a la calle como si no hubiera pasado nada, aunque cualquier ruido de pasos a tu espalda te provoque sudores fríos.

Creo en tu arrojo para sonreír a la vida, pese a que llores lágrimas de sangre cada noche a solas.

Creo en el amor de tus amigos que te acompañan a los conciertos, al cine o dondequiera que vayas, porque solamente ellos son testigos de tu miedo irracional en cualquier momento, ese que te paraliza, te bloquea, te ahoga hasta dificultarte la respiración.

Creo en esa determinación para "seguir" para evitar la angustia de tus padres.

Creo en tu valor para denunciar, con todo lo que supone: exámenes clínicos por parte del forense, ruedas de reconocimiento, repetir tu relato de los hechos una y mil veces, (como si pudieras olvidarlo) , enfrentarte a gentes que, por suerte para ellos, jamás se han visto en esa situación y se permiten el lujo de juzgarte, de burlarse de tí o, incluso de no creerte.

Creo en tu fuerza para superarlo, para que se convierta en un recuerdo amargo y difuso en el tiempo.

Aunque la noticia de un hecho similar te hiele la sangre y te arranque lágrimas de impotencia.
Aunque en tu vida haya un hombre ("esos" no lo son, por mucho que presuman) que entienda tus miedos y te ayude a comprender que todo es distinto cuando es deseado y aceptado por ambas partes.
Aunque pase el tiempo y no seas capaz de notar una mano que rodea tu garganta.

Yo si te creo, porque he pasado por ello.

domingo, 23 de abril de 2017

23 de abril, una fecha como tantas y como ninguna.

Hoy es 23 de abril, hasta ahí llegamos todos ¿no?

Se celebran muchas cosas hoy, pero para mí y muchas personas como yo, esta fecha está ligada a dos eventos que han marcado nuestra vida, los libros y el escultismo.

Yo no sería quien soy sin los libros, desde muy pequeña (me cuentan que con tres años ya sabía leer) aprendí a volar entre las letras, a reconocer la inmensidad de lo que me quedaba por aprender y a leer siempre, desde la mañana a la noche, especialmente "antes de acostarme". 

Los libros me han acompañado en mis larguísimas temporadas de inactividad forzada y forzosa, han viajado conmigo y me han hecho viajar en el espacio y en el tiempo, manteniendo viva esa curiosidad innata haciendo que siga mirando alrededor con los ojos de la niña que no he dejado de ser. Me encanta que me sorprendan, que me agiten el alma, que me sosieguen el ánimo, que me hagan reír, que alimenten a ese dragón ávido de conocimientos que me acompaña. A través de los libros he conocido culturas lejanas, historias de la Historia, ficciones ¿imposibles? y he aprendido a no rendirme nunca.

Hoy es el día grande para los scouts, una manera de encarar la vida que ha marcado la mía tanto o más que los libros.

El libro "Escultismo para muchachos" de Baden Powell, fundador del movimiento scout, es una obra atemporal, pese a que fuese publicada en los albores del siglo XX. A través de las enseñanzas sobre cómo actuar y comportarse al aire libre, BP nos muestra una manera de vivir en el entorno en el que nos toque.

Hay un lema fundamental para todo aquel que conoce el movimiento scout desde dentro "Una vez scout, siempre scout". Y así es.

Si se lee con atención la Ley Scout, parece sencilla de cumplir, ¿lo es?

Veamos...

El Scout 

1.   es digno de confianza
2.   es responsable con lo que se compromete y consecuente con lo que piensa
3.   es constructor de un mundo más perfecto
4.   es solidario con los hombres más necesitados y se compromete con ellos
5.   respeta profundamente a las personas que comparten con él el mundo
6.   ve en la naturaleza la obra de Dios y la protege
7.   no hace las cosas a medias
8.   supera las dificultades con alegría
9.   es económico, trabajador y cuidadoso de los bienes
10.  es sano, sincero y honrado



Os considero más que capaces de leer entre líneas.

Sólo una frase más: "Todo dragón engendra un San Jorge que lo mata"

Feliz día.

Se os quiere.















viernes, 14 de abril de 2017

La importancia de los pequeños gestos

A lo largo de un día, todos realizamos pequeños gestos sin pararnos a pensar en lo que significan para los demás: una sonrisa, un giro de cabeza, oír sin escuchar, ignorar al de al lado, mil cosas... Y he dicho en UN día, ¡no quiero ni imaginarme a lo largo de la vida!

En este tiempo en que he estado ausente, los pequeños gestos de mi entorno han tenido tanta importancia ¡tanta!

Las personas que me han escrito porque no me veían por las redes, preocupados por si ocurría algo ¡y tanto que estaba ocurriendo!; esos mensajes privados, de vez en cuando, sin incomodar, pero enviando cariño con cada icono; ese estar ahí, simplemente ¡como si fuera baladí!.

Pero también tienen mucha importancia la ausencia de esos gestos, máxime cuando tú estás acostumbrado a tenerlos con los demás. No se trata de "pasar factura" ni de "pasar lista", simplemente constatas que, quizá, para ese tipo de personas tu no eres tan importante como ellos lo eran para ti. Duele darse cuenta de que el "yoísmo" (y perdonad el "palabro") impera en una sociedad tan virtual como impersonal, en la que importan más los "me gusta" que una amistad sincera y leal.

La gente se acostumbra a recibir atenciones de uno y, cuando no las tiene, se enfada y "s'acabao", en lugar de preguntarse el porqué de esa ausencia e interesarse por el otro.

Desde muy pequeña me enseñaron a tratar a los demás como me gustaría que me tratasen a mí y eso intento cada día, aprendiendo de mis errores y aceptando las críticas cuando me equivoco, que es muy a menudo. Soy humana, ¿qué le voy a hacer?

Este post no es nada más que un desahogo, un grito al aire para agradecer a quien estuvo, está y estará. Para quienes ignoraron mi ausencia (y me refiero a quienes fueron conscientes de que no estaba y no les importó nada, no a los que estaban inmersos en otros menesteres que para mí eran conocidos y a quienes pido disculpas por mi ausencia en su trance), para aquellos que, aún sabiendo que algo iba rematadamente mal, decidieron mirar para otro lado; para todos ellos, mi agradecimiento por la lección aprendida.

Los pequeños gestos tienen una importancia muy grande, gracias por todos y cada uno de los vuestros.


"Quien tenga ojos para ver, que vea" dicen las Escrituras.

Yo, humildemente, me limito a escribir para que podáis leer entre líneas.

Se os quiere.